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Lunes, 20 de Noviembre de 2017
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Ruta: Cornago - Fuentebella - Cornago

Un paseo con encanto


En el transcurso de nuestra anterior ruta por Armejún y Villarijo ya comentamos la posibilidad de hacer este recorrido, pero todo quedó en el aire a la espera de una confirmación que recibí dos días antes. Nunca había visitado este pueblo y sentía una cierta atracción por los numerosos descendientes de esta localidad que había conocido, fundamentalmente en mi más tierna infancia,  cuando muchos de ellos se aproximaban a Cornago por diversos motivos ( familiares, compras, autobús......). No olvidemos que varios descendientes de Fuentebella vivían en Cornago.

 

Sólo quedaba concretar la fecha y la hora de salida y ésta quedó fijada para el día 2 de Julio. Ese día  a las 7 aproximadamente  de la mañana, iniciábamos la ruta desde la plaza del Bagar, tomando el coche en dirección al pantano para dejarlo allí y acortar un tramo del recorrido suficientemente  conocido por todos. Cinco éramos los que salíamos: los tres de la ruta anterior  y dos nuevas incorporaciones : Alberto y Mari Carmen (cuya madre, como la de nuestro guía Antonio, era de Fuentebella ).

 

A las 7,15 llegamos al pantano y dejamos en un lateral el coche. Está casi lleno y comentamos las penurias que se pasaban con el agua de boca cuando su existencia era una quimera; veranos con restricciones de agua, hacían difícil la vida . Hoy, su presencia ha evitado este problema ,a la vez que sirve de consuelo como regadío para una zona importante de la Villa.

 

  
Plano de ubicación.

 

Entramos por “el horcajo” y poco a poco van surgiendo las anécdotas  y comentarios sobre el destino final.. Mari Carmen recuerda cómo, en su más tierna infancia,  “los  patos”(familia de  músicos de cuerda ) subían desde Cornago  a tocar en fiestas  a la plaza. Nos dice también que, los de Fuentebella y Acrijos, se desplazaban los domingos a Cornago y los lunes a San Pedro Manrique ( era el día de mercado). Hablamos de los que venían a la cantina del “ tio Michulo” y llenaban los “pellejos” de vino, cosa que recuerdo perfectamente por haberme criado en esa calle.

 

Vamos adentrándonos monte arriba dejando a nuestra izquierda el barranco del Portillijo, que viene desde Fuentebella  y a nuestra derecha el barranco de Zanzano que viene desde Acrijos; ambos barrancos confluyen  en el pantano actual. Por la zona que recorremos existía una pequeña senda de herradura que llevaba a Fuentebella ( y que  en sus primeros kilómetros recorrí varias veces en los años 80) y otra al otro lado del barranco de Zanzano que pasaba por “ el corro” y que llevaba a Acrijos. Eran sendas perfectamente reconocibles, pues de forma diaria eran recorridas por numerosos  pastores o transeúntes en general .  Por eso, Antonio nos dice que antes en 1 hora y 45 minutos se subía desde Cornago hasta Fuentebella. Hoy estas sendas están casi desaparecidas  en grandes tramos, engullidas por la propia vegetación de la zona o maltratadas por las inclemencias del tiempo.

 

Y así, casi sin darnos cuenta, llegamos a “la cabezuela”. Al pronunciar Antonio este nombre, me viene a la memoria el recuerdo de unas fincas que en esa zona tenía mi abuelo, y así lo hago saber. Antonio me desplaza unos metros del camino y me las muestra. Yo recordaba haber estado allí una sola vez cuando tenía 10-12 años .......... 45 años después, casi sin quererlo, había vuelto..............¡sorpresas que  da la vida!.

 

Ascendemos  poco a poco y, desde la altitud en la que estamos, observamos  la Peña de Zanzano que queda a nuestra derecha y que da nombre al barranco. Comentamos  cómo en el sorteo de mozos-as de fin de año, ante la escasez de chicas,  se incluía la Peña Zanzano  y el afortunado era motivo de guasa durante los 365 días que faltaban hasta el próximo sorteo, algo que todos recordamos con cierto gracejo. Comento la calidad de las piezas de cuarzo que están apareciendo en esa peña y que he visto en algunas exposiciones . Hay mucha planta de “cabezuela”, usada en tiempos en la elaboración de  escobas, que justifica el nombre del lugar.

 

Vamos dejando atrás  este término para ir adentrándonos en “el portillijo” por tramos de pistas y Antonio nos va hablando y señalando corrales y fincas que tenían por allí “el Lorcos”  “el Jeronimito”, “el Ruperto”, “el Mocoso”.........fincas en las que en algunos casos se realizaban importantes siembras de  garbanzos.

 

Comenta, que al regreso quizás cambiemos de ruta para ver una fuente ( la fuente “el sastre”). Nos dice que es la mejor agua de todos los alrededores y que queda a nuestra derecha subiendo, en “la umbría del auxilio”. Aceptamos el envite , aunque el propio nombre de la umbría nos habla de su dificultad.

 

Nos va mostrando, en la vertiente derecha del barranco del Portillijo,  la zona de “Matahuertes”  donde había  numerosas “eras”, pues bastantes ganaderos  trillaban allí la mies, para dejar en pajares adjuntos la paja y  el grano  para el ganado. Comprobamos cómo según vamos ascendiendo se va viendo más y más estepa, dada la altura en la que ésta se cría.

 

Vemos numerosos buitres que salen de la peña del  Portillijo, en el barranco del mismo nombre que queda a nuestra izquierda............Unos parados, otros en vuelo........Es un bonito espectáculo para la vista cuando son las 8 menos 10 de la mañana.

 

Al fondo” la peña el portillijo”
 

Encontramos  en nuestro recorrido  numerosas plantas que no conocíamos. Mari Carmen nos muestra una de ellas, que dice se llama “dedalera” y que es venenosa. Jesús comenta que el término de Cornago en muy  rico en una gran variedad de plantas medicinales.

 

En un momento determinado, cuando pasamos en nuestro ascenso  junto a una zona rocosa, aparecen en el suelo en plena roca, y marcadas en un tramo bastante largo,  dos hendiduras  paralelas que parecen la viva imagen  del paso de un carro . La marca que dejan en la roca es sencillamente curiosa y no menos  impresionante si se observa con detenimiento.

 

Al otro lado del barranco de Zanzano, en su margen izquierda nos muestra Antonio la zona del “Corro”. Es una zona montañosa con unas grandes fincas que quedan a nuestra derecha.

 

La cuesta está siendo  pronunciada, pero soportable, en su ascenso. Vamos subiendo por la cantera,  a veces por tramos de cortafuegos y otras monte a través, pero sin excesivos problemas hasta el momento.

 

Nos adentramos poco a poco, como comentado anteriormente, en el término del Portillijo. A nuestra derecha queda “el barranquillo de los acebos” ( al parecer es el único lugar de Cornago en el que se crían) . Está entre la peña Zanzano y la peña el Predicador (una peña llamativa en forma de púlpito en pleno barranco de Zanzano). El tramo entre este barranquillo y la  citada peña es conocido como la “umbría del auxilio”.

 

En este momento del recorrido vemos a Cipriano no muy lejos, que con un “quad” se dirige al mismo destino y nos saluda levantando la mano. Está claro que ha buscado un medio más cómodo, aunque tendrá que dejarlo al llegar a la muga pues no podrá pasar con él hasta Fuentebella , según nos dice Antonio.

 

Justo a nuestros pies se inicia el barranquillo de los acebos  y  desde él hasta la zona final que vemos del barranco de Zanzano es la” umbría del auxilio”. Al final, al fondo, en el mismo barranco está la peña del Predicador. Las fincas que se ven a la derecha, al otro lado del barranco, son” el corro”. Los montes de la derecha son Cabeza La Hoya.

 

Vemos perfectamente delimitada por una zona de pinos el límite de Cornago con Soria. Poco a poco, y casi sin darnos cuenta estamos llegando a “el alto Belema” que representa la muga con Fuentebella y al que nos incorporamos cuando son las 9 menos 20 . En ese momento divisamos ya Fuentebella , ligeramente a nuestra izquierda, y también Acrijos a nuestra derecha, dos pueblos muy cercanos y de características muy parecidas.

 

Iniciamos el descenso del “alto de  belema”  y al poco vemos a Cipriano, que tranquilamente sentado, espera nuestra llegada. Su viaje ha sido más cómodo, no cabe duda, pero nosotros hemos disfrutado más del paisaje y de las explicaciones logísticas de nuestro guía. Al fin y al cabo nosotros no sólo queríamos conocer nuestro destino, sino el recorrido que nos llevaba hasta él, y eso lo estábamos superando con nota.  El ya conoce sobradamente todo lo que para nosotros es novedad.

 

Cipriano en el “ alto de Belema”. Al fondo Fuentebella.

 

Cuentan Antonio y Mari Carmen, que había un pequeño  frontón en Fuentebella ubicado junto a la plaza, mientras caminamos entre pinos hasta llegar a una senda que viene desde San Pedro y por la que nos incorporamos al poco al pueblo, por su zona más alta. La gran cantidad de vegetación se ha apoderado de las calles  y es imposible transitar por ellas.

 

Entramos en Fuentebella y vamos dando un ligero rodeo por unas eras, ubicadas en la zona alta , para llegar no sin cierta dificultad  por la gran cantidad de maleza que  impide nuestro avance, hasta el lavadero. En sus paredes  han dejado escritos  sus nombres los viandantes, que en distintas épocas,  se han atrevido a llegar hasta allí.

 

Son las 10 y  nos sentamos a almorzar en un barranquillo adjunto, en el que mana una pequeña fuente.. Migas, torreznos, embutido, cebolla, tomate...........de todo vamos dando buena cuenta, pues la hora y el sitio invitan a ello mientras surgen los comentarios y anécdotas sobre el lugar.

 

Preparando el almuerzo
 

Nos dice Antonio que Pedro fue el último que se quedó en el pueblo, hasta que ya tuvo que irse hace unos 35 años pues la roturación de tierras para plantar pinos le iba dejando sin pastos para su ganado.

 

Las personas que vivían aquí solían viajar bastante a la zona de “la Ribera” e incluso Zaragoza. Para ello tomaban el autobús que salía de Cornago por lo que se veían obligados  a venir andando. Al regreso, el bus les dejaba en Cornago, y si no les esperaban con caballerías, tocaba “hacer pierna”. Los de Acrijos y otros pueblos de los alrededores sufrían el mismo problema.

 

El término de Fuentebella era pequeño y en él abundaban las cabañas ovina y caprina, y como indica Isabel Goig Soler en “Los despoblados sorianos” “se recorría de Este a Oeste en tres cuartos de hora-más o menos 4 kms- y de Norte  a Sur en media hora larga (2,7 kms)” Su pequeño término, muy montañoso se asienta al Norte de la Sierra de Alcarama. Limita al este con la muga de Cornago, al oeste y al sur con Sarnago y al norte con Acrijos y presenta unas distancias aproximadas de 2,3 kms a Acrijos, 4,6 kms a Vea y 4,6 kms a Sarnago, teniendo una altitud de 113 metros.

 

He podido leer también,  en un cuaderno de 1948 del alumno “Calonge del Rincón” de San Pedro Manrique, la necesidad de una carretera que río Linares  arriba uniese estos pueblos (Armejún, Villarijo, Peñazcurna, Vea, Acrijos, Fuentebella....) con Cornago como solución a la despoblación. Cuenta en el mismo cuaderno lo lastimoso que era ver cómo llevaban a enfermos en parihuelas por caminos y senderos de herradura  hasta San Pedro Manrique, para desde ahí trasladarlos en autobús a Soria.

 

Foto actual de una parte del pueblo, tomada desde las eras.

 

 Foto recuerdo de Juanjo Ortega Pérez . El lavadero es la primera construcción que se ve a la izquierda.

 

Mientras seguimos conversando y dando buena cuenta de nuestras viandas, observamos a nuestro alrededor una gran cantidad de fresas silvestres y un frondoso moral repleto de fruto.

 

A las 10,30 cerramos el talego y decidimos regresar por la misma senda de llegada que bordea el pueblo. Observamos  que las casas  están hechas prácticamente a piedra seca, unidas por algo de tierra, pero nada más. La piedra está trabajada en muchos casos y las esquinas son rectilíneas, aunque algunas de las viviendas presentan esquinas redondeadas perfectamente trabajadas. Es curioso observar cómo, después de tantos años, algunas  casas conservan todavía sus tejados  e incluso sus  aleros, hechos éstos  sólo de losas, cosa que me sorprende pues no lo  había visto nunca por la zona.

 

Observamos el cementerio, y cada uno con su silencio dejó en el aire su mensaje. Nos dice Antonio que el monte adyacente al cementerio se llama “ el calvario”.

 

Nuestra sorpresa es grande cuando al llegar a las eras que hay junto a la entrada del pueblo vemos a unas 35-40 personas en una de ellas. No habíamos oído su llegada, pues nuestra ubicación estaba a una considerable distancia y en el lado opuesto. Nos acercamos y comentan que son descendientes de la localidad y que están a la espera de la llegada de un sacerdote que va a oficiar la Eucaristía.. Es un sacerdote mayor que desciende de la localidad y que había manifestado su deseo de no morir sin celebrar misa en su pueblo. Quizás, desde antes de su completa despoblación, no se había celebrado  otra allí, por lo que entendemos que es un momento especial e incluso sorprendente, que coincide con nuestra presencia. Han llegado por una pista que viene desde San Pedro Manrique y por la que sólo puede llegarse con vehículos 4x4 o similares.

 

Los descendientes de la localidad miran fijamente los restos que quedan ante sus ojos. Sus miradas perdidas, sus oídos prestos para captar el menor de los sonidos  ......les hacen sentir las voces que perviven en cada una de las piedras de las casas, de las calles, voces que  les cuentan la vida que una vez cobijaron esos restos y que todavía palpita en sus inmóviles cuerpos. Apenas se siente el silbido del viento en las esquinas. Se tiene la certeza de que sólo oiremos el estruendo de algún tejado que caiga por la humedad de tantos inviernos en desamparo, pero que jamás oiremos ya la algarabía por el nacimiento de un niño , el ladrido de un perro, el paso lento de las caballerías de carga, ni el canto madrugador del gallo desde lo alto del palo del gallinero en el cercano corral. Una leve lágrima quiere asomar a sus pupilas pero, quizás nuestra presencia la contiene. Es una emoción que se transmite a todos los presentes y que nos habla de unas tierras y unas gentes que fueron obligadas por la dejadez de la administración en la prestación de servicios,  y su propia dificultad orográfica, a iniciar una trashumancia sin retorno.

 

Intenté leer el mensaje que transmitían sus miradas, pero era demasiada la carga de emoción que se atisbaba, sobre todo en la gente de más edad. Sus descendientes, hijos y nietos, también presentes en algunos casos, quizás ya nacieron fuera de estas tierras y sus sentimientos son más diluidos. Pero ellos....transmitían algo especial en su mirada. En ese mismo momento, una de esas personas mayores, recibe una llamada telefónica ( en algunas zonas se tenía cobertura) y sus ojos vidriosos nos despiden con una lágrima. Debe abandonar el pueblo con su hijo, nuera y nietos y sólo atisba a decirnos que otro de sus hijos está gravísimo............Su semblante delataba  que quizás la realidad era más dura aún que sus palabras. Le deseamos lo mejor con una palmada de consuelo, mientras se aleja apoyado en el hombro de su hijo, en dirección al vehículo 4x4 en el que habían venido.

 

Son las 11,15  y nosotros decidimos regresar. Los35-40  lugareños se disponen a participar en la Eucaristía en una era adjunta. Es su reencuentro, su momento y nos alejamos en silencio y con el respeto que la situación requiere............Después quieren limpiar el camino hasta la Iglesia , pues aunque pueda estar semiderruída no quieren irse del pueblo sin poner los pies en ella.

 

Se disponen a celebrar la Misa.

 

Nos encontramos ya en las afueras del pueblo y hacemos una breve parada para contemplar la riqueza floral de la zona. Observamos que se están haciendo numerosos ensayos con plantas de haya, carrasca, acebo, castaño............buscando quizás la que mejor se adapte a las características del lugar para implantarla. Son las 12 menos 10  cuando decidimos proseguir nuestra ruta, pues el amigo “lorenzo”  calienta ya con fuerza.

 

Vamos en dirección a la fuente “el sastre”  mientras vemos a lo lejos  un corzo que desciende raudo por la “umbría del auxilio”, por la que nos internamos. La vegetación se ha apoderado de cualquier senda y la ausencia de pastores por la zona      (sólo Secundino parece que recorre el lugar), ha eliminado cualquier atisbo de sendero.

 

Llegamos a la fuente no sin ciertos apuros . Es un leve manantial que brota a nuestros pies, rodeado de frondosa vegetación. El agua sale fresquísima y la fuente está bien conservada, cubierta con unas losas a modo de cajón. Después de unos minutos de reposo decidimos descender por la “ umbría”, no sin una buena dosis de dificultad,  hasta el barranco de Zanzano.

 

Observamos, mientras descendemos por una pendiente pronunciada y llena de estepas, rayas y aulagas, la peña del predicador y la curiosa imagen que proyecta.. Ha sido este descenso lo más duro del recorrido pero la llegada al barranco nos hace olvidarnos de las dificultades sufridas.

 

Bajamos barranco abajo y pasamos a los pies de la Peña Zanzano cuya  mirada, desde su base, impresiona. Atisbamos algunos nidos de buitre en sus huecos. Nos muestra Antonio el barranquillo que hay junto a la peña, en el que se extrae el cuarzo. Son las 13,30 y seguimos barranco abajo observando los peces que nadan alegremente  en los pozos .

 

Vista parcial de la peña Zanzano  con las vetas de cuarzo

Croquis aproximado del recorrido y lugares de paso.

 

A las 14  llegamos al  coche y nuestra aventura toca a su fin. Como sentencia Jesús:“ hoy le hemos dado un buen palo al colesterol ”. Bendecimos la presencia del vehículo en el pantano  y nos vamos raudos hasta el Bagar  a que unas buenas jarras de cerveza con limón alivien  nuestra sed. Los nombres que han ido apareciendo en la ruta los había oído cientos de veces, pero muchos  de ellos no los ubicaba aunque algunas zonas las había recorrido, por lo que aquí  quedan reflejados para que la memoria no los relegue al olvido.  Como dice un proverbio chino: “Una gota de tinta puede más que 100 memorias privilegiadas”.

 

ROMANCE DEL PUEBLO ABANDONADO (Maru Aparicio Carreño)

 

Todo está triste y sombrío en el pueblo abandonado
las casas pálidas, grises, como envueltas en sudarios
las ventanas, sin cristales, abren sus ojos cansados,
para que el viento las cruce con sus quejidos de llanto.

 

Los tejados, van cayendo, poco a poco, desmayados,
no hay humareda que anime, su paisaje desolado:
se apagó el fuego sagrado que iluminaba los lares,
y los hogares vacíos, ya no cobijan a nadie.

 

No se ven niños jugando, frente al portal de las casas,
ningún ladrido de perro rompe el silencio que pasa;
sólo alguna lagartija, por las paredes se agarra,
dichosa que nada turbe su tímida caminata.

 

Los senderos de otros tiempos, cubiertos por la hojarasca,
añoran los duros pasos, los gritos y la algazara:
las cabras ahora no suben por las cuestas empinadas
ningún pastor con sus gritos una manada acompaña.

 

En la torre de la Iglesia, durmiendo están las campanas
ya no repican a boda, ningún entierro acompañan:
el cementerio está lleno, de tumbas abandonadas,
cubiertas por las ortigas, sin un rezo, ni una lágrima.

 

Y......la luna........por las noches, llora su pena callada,
¡ningún galán miente amores.............a una bella enamorada!

 

 
Pedro José Divasón Vaquero.-


22/Ago/2011

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