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Lunes, 20 de Noviembre de 2017
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Ruta: Cornago - Armejún - Villarijo - Valdeperillo - Cornago

Dedicado a Jesús y Antonio.


Eran las 6,45 de la madrugada del día 29 de Mayo cuando llegué a la Plaza del Bagar. Carlos Rodanés se afanaba en limpiar la zona que tiene habilitada para terraza y ningún movimiento más se palpaba por los alrededores. La gente dormía, algunos resacosos por la victoria del Barça en Champions de la noche anterior en la que , según me dicen, sonaron cohetes de celebración.

 

Después de hacer una visita relámpago a mi casa me fui directamente hasta el domicilio de mi primo Jesús Mendoza, con quien había quedado. Allí , sentado en un lateral de la calle, esperaba ya Antonio Jiménez Ramos (“ Macán” para los amigos), nuestro acompañante y guía espiritual y físico de la ruta.

 

El día había amanecido claro y despejado aunque el hombre del tiempo, al que nos encomendamos la noche anterior, había asegurado que por la tarde habría tormenta. Si era así no nos preocupaba demasiado porque nuestro regreso sería anterior.

 

Salimos los tres del Bagar hacia las 7 con el coche y al llegar al alto del Collado tomamos la carretera que a la izquierda va hasta Enciso. Al poco de tomar la ruta dejamos una primera senda a la izquierda que, Antonio nos dice, lleva hasta el molino de Valdeperillo, y luego otra a la derecha que nos indica va a Ambasaguas.

 

En una pequeña explanada a la derecha, justo en la muga con Soria, dejamos el coche y nos disponemos a debutar en nuestra aventura senderista . Iniciamos descenso por una pequeña senda que se vislumbra a mano izquierda de la carretera. Alguna marca de bicicleta de montaña indica que alguien pasó por allí no hace muchos días.

 (Nuestro lugar de partida indicado por el mojón con la referencia MP 29)

Una buena cantidad de estepas irrumpen en la zona. Antonio nos explica que hay dos tipos de ellas, las de flor blanca y las de flor rosácea y que ambas le dan una alegría y belleza inusual al monte en esas fechas.

 

Vamos descendiendo entre abundante vegetación y pinares y el respirar aire puro en estas primeras horas del día nos hace más agradable cada paso que damos.

 

Toda esta zona, nos dice Antonio que la conoce muy bien por haber estado de pastor en su infancia. Los pequeños rebaños de Cornago, fundamentalmente de cabras, venían hasta esta zona y a Antonio le tocó con 9-10 años recorrer estos montes en su labor pastoril. Mi padre también recuerdo que me comentaba que a esa edad ya iba pastor, probablemente por estos mismos montes.

 

Mientras mantenemos esta conversación y descendemos por nuestra ruta, observamos a lo lejos una magnífica, aunque muy lejana, panorámica de Cornago. También desde allí, en sentido opuesto, observamos Ambasaguas que queda en nuestra retina.

 

Vamos dejando en nuestro camino algunos pequeños corrales, refugio de reducidos rebaños que la gente de la época mantenía como forma de subsistencia, complementada ésta con algún cerdo, conejos , gallinas . Subsistencia pura y dura.

El camino es cómodo ; se avanza sin ningún esfuerzo y pronto empezamos ya a divisar a lo lejos Armejún. Llevamos andando unos 15 minutos y la pequeña senda que habíamos cogido desemboca en un amplio cortafuegos que nos va a llevar ya directamente hasta nuestro primer destino . La temperatura agradable y el camino casi plano nos hacen llevadera la ruta. Los cantos de los pájaros nos acompañan continuamente mientras caminamos entre amplios bancales de pinos.

 

Desde que dejamos el coche todo el camino es llano o descendente por lo que es un paseo relajado que nos permite disfrutar de la naturaleza y relajarnos contemplando todo lo que nos rodea. Antonio nos anima diciéndonos que todo el camino será así hasta Armejún y que después se iniciará una bajada hasta Villarijo y de ahí otra hasta Valdeperillo, de lo cual nos alegramos.

 

En el recorrido Jesús comenta que todavía recuerda a una persona que bajaba de Armejún a Cornago a comprar, siempre con una gabardina larga. Antonio le dice que sí, que vivieron al final en el pueblo durante varios años sólo dos personas que se llevaban fatal. Al comentar esto me viene a la memoria que efectivamente era así, pues recuerdo esa anécdota de mi adolescencia por haberla seguido a través de un programa de Iñigo en televisión, y que mucha gente recordará en Cornago sin duda. Yo recordaba la anécdota pero no que eran de Armejún y al hacer el comentario lo asocié inmediatamente. Vagamente recuerdo que José María Iñigo consiguió llevar a su programa , creo que era “Estudio Abierto” ,a ambos y se hizo hincapié en la manifiesta animadversión que se profesaban. Fue un éxito de Iñigo aquel episodio de esa España profunda y gris que perduraba en aquella época. Un pueblo de montaña , sin luz, sin agua corriente, sin carretera, con dos únicos habitantes y enemigos acérrimos que probablemente nunca habían abandonado el pueblo.............reunía todos los ingredientes y morbo necesarios.

 

Puesto en contacto con José María Iñigo me confirma textualmente lo siguiente:

“Me acuerdo perfectamente. Eran dos personas que vivían solos en el pueblo y no se hablaban. Vinieron en coches separados y así se volvieron. Entrevisté a los dos y ni se dirigieron la palabra. Otros tiempos.”

 

Antonio los conocía bien y nos cuenta cómo uno de ellos le narró cierto día que estando subido a lo más alto de un chopo, cortando unas ramas para las cabras, vino el otro rápidamente con una sierra manual a cortar el chopo por la base. Suerte que no conocían la motosierra........................................Enemigos íntimos e irreconciliables.

 

Jesús también comenta alguna anécdota jocosa del programa y ahí queda la cosa........... en fin..recuerdos vagos de una historia muy comentada en su momento.

 

Todo esto que puede resultar gracioso tiene un cierto halo de tristeza por lo que era la vida en esa España profunda, en esos pueblos a los que no llegaba la luz ni el agua corriente, ni ninguna vía de comunicación, en esa época de miseria en la que mucha gente malvivía.

 

Basta recordar cómo de todos estos pueblos venían a Cornago los fines de semana para adquirir todo tipo de víveres después de varias horas montados a lomos de sus caballerías. Solían atar a éstas en una gruesa maroma de alambre que recorría el muro de la plaza del Bagar y que estaba habilitada para ese efecto.. Las tiendas y cantinas de Cornago obtenían unos buenos ingresos con estas visitas.

 

Así, entre anécdotas, vamos siguiendo la pista que nos llevará hasta Armejún. Desde el mismo camino Antonio nos muestra a lo lejos la pista descendente que luego nos conducirá hasta Villarijo.

 

Y así, casi sin quererlo nos encontramos ya muy cerca de nuestro primer destino. En ese momento Antonio nos muestra a lo lejos en dirección a Cornago el Monte de Cabeza la Hoya, en la margen derecha del río Linares, y nos cuenta cómo desde allí varias personas se tiraron en parapente y cayeron en el otro margen, en una precisa zona que él nos indica, probablemente debido a algún fuerte golpe de viento, el mismo día que su hermano Felipe se casó ( el día de San Fermín del año 96). Uno cayó bruscamente contra una roca y murió, otro cayó en la finca del “Cavila” y los demás desperdigados por la zona.

 

Dejamos que la vista recorra en un giro de cabeza de 360 grados todo lo que la naturaleza nos ofrece.

 

Llegamos a un pequeño recodo y desde allí Antonio nos indica dónde está Peñazcurna, Vea, Acrijos.......Todos estos pueblos nos dice que pertenecían a S. Pedro.

 

Le comento que recuerdo haber estado de joven en el “zorro pellejero” y ver que por allí bajaba gente andando a coger el autobús a Cornago. Me dice que eran de Acrijos.

 

En ese momento un ciervo aparece a lo lejos pero rápidamente se introduce en el pinar huyendo de nuestra mirada. Al no estar habituados a ver seres humanos huyen con facilidad.

 

Y así, sin darnos cuenta llegamos a nuestro primer objetivo: Armejún. Un rústico letrero con el nombre del pueblo nos recibe, momento que inmortalizamos con nuestra cámara. Observamos las casas abandonadas y nos imaginamos cómo tuvo que ser la vida de la época. Es un pueblo pequeño rodeado de pinos, desarrollado en ladera, con casas de piedra y calles estrechas, hechas para el único paso de personas y caballerías.

Antonio nos comenta que los pinos que rodean la zona se plantaron hace unos 40 años pues a él le tocó estar plantando en distintas épocas. Jesús también recuerda cómo a los 14 años le tocó ir a plantar pinos con un sueldo de 400 pesetas en el año 74; “no había otros trabajos y estabas deseando que te llamaran”, incide .Hacíamos-dice- lo que se llamaba la “ hoya ciega” que era cavar un metro cuadrado para después plantar el pino en el centro.

 

Como ya he comentado antes en Armejún no disponían de luz, como en la mayoría de estos pueblos de la sierra soriana, aunque Antonio nos indica que en Fuentebella, en los últimos años, ya tenían.

 

El pueblo es pequeño, y la historia nos dice que en 1897 contaba con 200 habitantes y en 1960 mantenía todavía 113 .estando a unos 1.050 metros de altitud; discurre a la derecha de la pista, en ascenso por la falda de la montaña, y a la izquierda quedan los restos de lo que debió ser un lavadero probablemente y que hoy ha sido reconvertido en merendero con mesa larga, fuente y asador en cubierto.

Algunas banderitas que cuelgan del techo del merendero recuerdan que en alguna fecha concreta, probablemente en Agosto para celebrar San Bartolomé patrono local ,los descendientes se reúnen para conmemorar allí dicho evento o alguna fiesta de confraternidad. Un rótulo nos indica:”Úsalo, disfrútalo, pero cuídalo” y otra señal advierte de la prohibición de hacer fuego.

 

Observamos a lo lejos entre unas casas algún cerezo que todavía se mantiene como recuerdo de otra época. Antonio nos indica que en esta zona y sobre todo en Villarijo había muchos cerezos ( se le conocía a éste como el pueblo de los cerezos).

 

A nuestra derecha y pasado el pueblo hay también una zona que tiene todo el aspecto de ser antiguos pajares con acceso a dos alturas y sus eras correspondientes. Algo clásico de estas zonas rurales de montaña.

 

Son las 8 y seguimos tranquilamente observando el pueblo desde el propio merendero, a la vez que llenamos una botella de agua de la fuente que mana abundantemente. Las casas, abandonadas casi en su totalidad, le dan un halo de tristeza , misterio y nostalgia a la imagen que contemplamos, aunque al fondo observamos alguna vivienda que parece haber sufrido alguna reforma de mantenimiento. Vemos a lo lejos una pared que imaginamos, por sus características, es de algún pequeño frontón. Antonio nos indica que todos estos pueblos tenían frontones pequeños y que en Villarijo también veremos uno. La Iglesia, al fondo, parece tener unas chapas sobre alguna zona probablemente en mal estado, para impedir la entrada de agua, y algún otro signo de reforma. Con cariño, con mucho cariño, alguna persona, descendiente del lugar casi con total seguridad, las habrá colocado o más probablemente la Asociación de Amigos de Armejún, creada en 1991 de la que hemos tenido constancia, en su lucha por recuperar una parte de lo que fue su vida y la de sus antepasados, justificado por el cariño y el apego a la tierra que les vio nacer y a la que se niegan a ver desaparecer..

 

Seguimos por el camino sin adentrarnos en el pueblo pero contemplándolo levemente mientras poco a poco vamos alejándonos con una cierta sensación de tristeza por la vida que allí hubo y que ya no hay ni lamentablemente habrá.

 

La pista sigue en unas condiciones aceptables y todos los pasos de barranquillos están perfectamente acondicionados para evitar que cualquier tromba de agua producto de las tormentas arrastre y corte el paso.

  (Vista de Armejún)

 (foto recuerdo de bhishma)

Poco después de dejar Armejún, siguiendo por la misma pista llegamos a empalmar perpendicularmente con otra pista que ascendiendo por la derecha nos llevaría hasta San Pedro Manrique y descendiendo por la izquierda nos llevará hasta nuestro próximo destino: Villarijo. Por esta pista y entrando por San Pedro es por donde los descendientes de Villarijo pueden acceder al pueblo en coche siempre que éste sea 4x4 o similar. El camino en prolongada pendiente y las numerosas lluvias que erosionan el suelo hacen imposible el tránsito para los turismos tradicionales. Esta misma erosión va dejando al descubierto algunos “pisuelos” ( pirita) tan abundante en la zona.

 

En el descenso comentamos cómo los conocidos hermanos Solana( Javier y Luis Solana) descienden de la localidad. Su abuelo, Ezequiel Solana ( 1863-1931) fue un gran pedagogo nacido en Villarijo. También comentamos que José Ignacio Pérez es de Ambasaguas . El camino es largo y da para todo tipo de comentarios que enriquecen el recorrido.

 

Poco a poco y casi sin darnos cuenta nos vamos acercando a Villarijo. Un buen número de olivos nos va recibiendo a nuestro paso mientras, al fondo del valle que queda a nuestros pies, oímos como corre el agua del Linares. Es una zona preciosa, paradisíaca , que en la época de la berrea recibe a numerosas personas llegadas hasta aquí para disfrutar del espectáculos que la naturaleza ofrece, justo en los montes que quedan frente a nuestros ojos ( Cabeza La Hoya).

 

Antonio nos cuenta cómo estando en la mili vino un mes de permiso y como necesitaba dinero se ofreció para venir a trabajar todo el mes en la plantación de pinos que se estaba haciendo en esta misma zona y así regresar al cuartel con los bolsillos menos vacíos. Recuerda al capataz que los llevaba, de nombre Francisco, el cual tuvo que adelantarle el dinero al acabar el mes, previa firma de un justificante, pues el gobierno pagaba más tarde. Para llegar hasta la zona recuerda que subía con un borriquito.

 

Según llegamos vamos dejando a nuestra izquierda unas eras y sus correspondientes pajares, mientras descendemos al valle por el que discurre el río Linares y en el que está asentado, en la ladera izquierda de éste, el pueblo. Observamos desde allí el recorrido del Linares y vemos, río arriba, en la cuenca de éste un enorme saliente rocoso. Antonio nos dice que es la “peña del espejo” ( el espejo en el que se miraban las mocitas de Peñazcurna-nos remarca-.). Pertenece a Peñazcurna que está seguido. .

Observando la naturaleza que cae a nuestros pies mientras ubicamos Peñazcurna, Vea y Acrijos.

 

Sigue escuchándose el correr del agua con fuerza pues la estrechez de su cauce en toda esa zona ayuda a ello. La abundante vegetación, el ruido sonoro del discurrir del agua y lo agradable de la temperatura nos hace pensar que estamos recorriendo otras zonas más húmedas del norte de España.

En este ir y venir de relatos y anécdotas en que de forma amena y agradable se va convirtiendo el paseo nos cuenta Antonio cómo “Julio el Cuato” subía hasta Villarijo para bajarse grandes lonchas de haya para la lumbre. Imagino que las sacaría con caballerías hasta el río para después llevarlas con tractor ( si es que ya había y si no a lomos de caballerías) hasta Cornago- apostilla.

 

Entrando ya en Villarijo nos encontramos con una pequeña senda, que vemos sigue río arriba en sentido opuesto al nuestro, y un cartel que indica:

Peñazcurna: 2,5 kms.
Vea: 5,5 kms
S. Pedro Manrique: 12,5 kms
Pr-SO 107

 

Un panel explicativo un poco más adelante ilustra el recorrido del río Linares y de la senda pr-so 107 en la zona que pertenece a Soria ( Desde Villarjo hasta S. Pedro Manrique, con nombres y detalles etc.).

 

Casi sin darnos cuenta nos adentramos en lo que queda del pueblo. Encontramos un 4x4 con sacos de cemento y vemos también en una explanada una docena de grandes sacas de arena, lo cual denota alguna actividad. Un perro asoma por el hueco de una gatera y ladra para avisar de nuestra presencia, pero nadie parece dar señales de vida y a nadie vemos. La casi totalidad de los edificios están en ruinas, aunque se observa algún movimiento de alguna pequeña reparación en alguno de ellos y en unos arcos que están junto a la iglesia. También la hierba que ha crecido en la calle de entrada ha sido cortada recientemente, y alguien ha puesto unas señales para evitar el acceso de vehículos ( ya que no tendrían salida). Estamos descendiendo por la falda del monte de la margen izquierda del río Linares donde se ubica el pueblo.

 (foto de fesaiyan)

En un censo oficial de población y viviendas de 1960 de la provincia de Soria aparece Villarijo con una población de 180 personas. La altitud es de unos 780 metros, muy inferior a la de Armejún. Muchos olivos siguen acompañando nuestro descenso y esto es algo inusual en la provincia de Soria.. De hecho en Villarijo hubo un trujal y en numerosos documentos puede leerse que era el único existente en toda provincia de Soria, aunque cueste creerlo. También, al parecer, contaba con aguas medicinales que salían “río abajo a la derecha” y que producían buenos efectos para la curación del herpes y otras afecciones, por lo que funcionó un pequeño balneario.

 

Actualmente una “Asociación de Hijos y Amigos de Villarijo” lucha por que se mantenga la memoria histórica de la localidad y trabajan, en función de sus escasas posibilidades, en recuperar algunos edificios.

 

La fiesta más conocida era “la caracolada” que se celebraba el 2º domingo de Mayo.

Llegamos junto a la Iglesia , o lo que queda de ella, pues aunque no está derrumbada sí que está completamente vacía, no quedando ni la tarima que cubría el suelo, en cuyo patio exterior una fuente, una mesa ( hecha con una antigua rueda de molino) y una zona relativamente bien conservada nos recibe. Allí hacemos nuestra mejor parada y nos disponemos a almorzar . Unas migas, que Pili ha preparado con el cariño de siempre, unos torreznos, tomate, cebolla, chorizo, pan, queso y la correspondiente botella de vino nos ayudan a mitigar el hambre.

Migas, torreznos, tomate, cabolla, chorizo, queso y ¡cómo no! Pan y vino que con ello se anda el camino.

 

A las 9,52 acabamos de almorzar en Villarijo y seguimos ruta en un suave descenso paralelo al río. Pasamos por un antiguo y mínimo frontón con pared a la derecha ( para evitar que cualquier arriesgado golpeo de la pelota terminase con ésta en el río). Su suelo pavimentado no superaba los 4 metros desde el frontis y a partir de ahí el resto ( unos 8 metros ) era tierra con una anchura próxima a los 6 metros. En Cornago recuerda Antonio que también había una parte de tierra en la plaza. Por eso decíamos “sacar hasta la tierra” cuando el saque se intentaba llegar hasta esa zona. Al hacer estos comentarios recordamos cómo se alquilaban las pelotas para el juego ( y se pagaban por ello una cantidad denominada “cuerdas”). El “Choto” en su cantina solía tener pelotas para estos menesteres.

 

La vegetación va en aumento según descendemos y hasta los rayos del sol tienen dificultad para penetrar hasta la minúscula senda por la que caminamos. La vegetación nos rodea a ambos lados y por encima de nuestras cabezas. Son imágenes que no recordaba por esta zona y Jesús comenta que parece el Amazonas. Ya no existe la pista ancha que nos ha traído hasta Villarijo. Ahora una estrecha senda de herradura nos permite sólo caminar en fila de a uno, mientras pasamos por lo que eran los huertos de la zona cuyos cultivos eran de muy buena calidad. Comento que hace un año, uno de los días que paré con Lucía a comer en “el Sanda” , había en la carta: “alubias de Villarijo”; me sorprendió y las pedí, y la verdad es que tenían un agradable sabor. Antonio me confirma que las alubias de Villarijo tenían mucha fama y que eran conocidas como las “villarijas”.

 

Nos sorprende la cantidad de agua que vemos lleva el Linares al que tenemos ya muy próximo, pues tenemos la impresión de que en Cornago baja menos, aunque ello es debido probablemente a que en nuestra zona el cauce del río se ensancha muchísimo y se convierte todo el en una cascajera que filtra el agua. Aquí el agua baja perfectamente encajonada, en un cauce estrecho y rocoso entre montañas que hace más sonoro su recorrido.

Desde Villarijo seguimos descendiendo todo a la sombra cubiertos de vegetación. Al poco nos cruzamos con 5 personas de unos 25-35 años que van en dirección a Villarijo y que probablemente sean los propietarios del 4x4 que habíamos visto y que ha tenido que entrar por S. Pedro con no poca precaución. O quizás eran senderistas amantes de la naturaleza. Nos saludamos cordialmente.

 

Vamos descendiendo cada vez más y observamos una pequeña estrechez y una presa hecha de forma manual con piedras; Antonio nos dice que es la presa de la que captan agua los de Valdeperillo, y que es la zona en la que muchas veces se ha estudiado la posibilidad de hacer un pantano por gente de Navarra..La peña que ayuda a hacer la presa nos dice Antonio que es la “peña del baúl” y que sirve, además, de muga entre Soria y La Rioja.

 

Vamos ya divisando almendros de Valdeperillo y huertos de los habitantes de esta localidad. Me cuenta Jesús que todo el río está encauzado desde aquí hasta el puente de S. García y que por eso han plantado numerosas choperas a ambos lados. Que en unos años la zona estará fantástica..Cruzamos el río , para acceder a su margen derecha, por un paso de piedras de grandes dimensiones que probablemente colocaron las mismas máquinas que limpiaron el cauce.

 

Pasamos por Valdeperillo cuando son las 11 de la mañana y saludamos a 2-3 lugareños que nos encontramos por el camino…

 

Recuerda Antonio cómo mi abuelo, el tío Pato, el Roso, el kiko el malaño………en fiestas de Valdeperillo se bajaban después de cerrar el ganado en los montes próximos, se tomaban un porrón de vino ( seguro que no llevaban dos pesetas entre todos-apostilla-) y se quedaban de juerga y al otro día se iban pastores nuevamente sin ir a casa y sin merienda.

 

Y asÍ, entre comentarios y chascarrillos, casi más propios de una tertulia de bar llegamos a la altura del Centro de Salud de Cornago cuando son las 11,30 exactas.

 

Nuestro viaje ha terminado. El recorrido a pie ha sido de unos 16-18 kms sin un solo repecho por lo que ha sido un paseo y un disfrute inusual el hacerlo. Aconsejo esta ruta a los amantes de la naturaleza y si además tenéis la suerte de hacerlo en tan buena compañía como la mía, miel sobre hojuelas.. Si como hicimos nosotros no se desea hacer a pie el recorrido de carretera hasta “el collado”, puede irse hasta allí en coche contando con que después alguien nos deberá llevar para recogerlo-como fue mi caso-, o bien que ese alguien nos lleve allí directamente con el coche y regrese. Una caña con limón en las Huellas y otra en el Dinos cierran nuestra primera ruta a la vez que dejamos ya las bases de una próxima a realizar, a la que puede unirse cualquier interesado. Fuentebella, Acrijos, el monte las brujas, los tres mojones, Peñazcurna-Vea, Paracuellos., Valdemadera………y un largo etc nos esperan.

 

Caminante son tus huellas,
el camino y nada más

Caminante, no hay camino
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino
sino estelas en la mar. (Antonio Machado).

 

Pedro José Divasón Vaquero


10/Jun/2011

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