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Miércoles, 24 de Mayo de 2017
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Judíos, aljamas o juderías: su impronta en Cornago.

Dios los cría y ellos se juntan…


       El judaísmo es la más antigua de las 3 grandes religiones monoteístas, con cerca de 18 millones  de  fieles,  la  mayoría  asentados  en  EEUU e Israel, aunque dispersos por todo el mundo.  Estas  tres religiones (más de la mitad de la humanidad), parten de un nexo común: el patriarca Abraham.

        Con  este  artículo pretendo (no sé si lo conseguiré del todo), un somero análisis de las huellas  y  vestigios dejadas en nuestro pueblo por los judíos, quienes han sido considerados por numerosos estudiosos, de diferentes tendencias y desde diversas perspectivas como: un pueblo,  una  etnia,  una  cultura,  una  religión,  una  tradición… Todas estas cuestiones por separado  que  engloban  un  “todo”, sin las cuales,  no se puede entender verdaderamente a este colectivo,  los  cuales  también  han  experimentado  una evolución lógica durante todos estos años.

        Si  remontamos  el  vuelo al pasado, cerca de 2000 años, de la mano del escritor judío: FLAVIO JOSEFO (37-101 DC),  podemos  vislumbrar que dentro del judaísmo existían cuatro tendencias   o   corrientes   filosóficas:   fariseos,   zelotes,   saduceos   y  esenios.  Lo  que diferenciaba  a  estos  grupos,  entre  otras  cuestiones, es la forma de vivir y exteriorizar sus creencias, así como su mayor o menor apego al poder de Roma y su grado de comunión con las culturas clásicas.  Actualmente,  algunos  realizan una disección del mundo judío en dos grandes familias:  sefardíes o sefarditas y askenazis. Paraotros,existen otras clasificaciones, atendiendo al rigor en aplicar y cumplir con los preceptos de la Ley de Moisés.

       Los judíos, desde siempre ha sido una comunidad perseguida. En Inglaterra fueron expulsados en el año 1290, en Francia en el año 1306, en los Reinos de Castilla y Aragón en el año 1492, en Portugal en el año 1496…

¿Por qué eran perseguidos?, ¿cuáles eran las causas?

A pesar de que en Cornago y en otras ciudades llegaron a convivir hasta  tres culturas diferentes, no siempre tuvieron entre ellas una convivencia fácil, siendo a veces el rechazo mutuo, llegando incluso hasta el asesinato, el asalto de juderías o las peleas en el amplio sentido de la palabra, entre las diferentes culturas y religiones.

Siempre fue considerado por los cristianos como un pueblo “deicida”, adornado de todos los vicios imaginables, motivo por el cual los creían el origen de todos sus males (pestes, enfermedades, hechos inexplicables…) Téngase en cuenta que en la Edad Media existía una sociedad teocéntrica, todo giraba alrededor de Dios. En “Las Partidas”, cuerpo normativo redactado en Castilla durante los años 1252 y 1284, bajo el reinado de Alfonso X, se hace referencia a que en Semana Santa se roban niños por los judíos para sacrificarlos, escarneciendo la Pasión de Cristo, y se les condena a muerte (Partida VII, tit.24, ley 2). En 1312 en el Concilio de Zamora se extremo la dureza contra los judíos, solicitando el apartamiento de los cristianos, que no pudieran tener cargos públicos y que llevasen señales distintivas para diferenciarlos.

La Corona, los Señores y los nobles, veían en ellos (en numerosas ocasiones) a sus rivales políticos y sociales.

Las crisis del siglo XIV (época de luchas, pestes y enfermedades…), causaron un fuerte impacto económico. Las deudas a los judíos y el préstamo con usura, pudieron acrecentar el motivo de ese odio. Las Cortes de Alcalá  en 1348 dictaron disposiciones antijudías para evitar la usura.

¿A qué se dedicaban?, ¿de qué vivían?

”…y comúnmente por la mayor parte eran gentes logreras, e de muchas artes y engaños, porque todos vivían de oficios holgados, y en comprar y vender no tenían conciencia para con los cristianos. Nunca quisieron tomar oficios de arar ni cavar, ni andar por el campo criando ganados, ni lo enseñaron a sus hijos salvo oficios de poblados, y de estar asentados ganando de comer con poco trabajo”. A. Bernáldez, Historia de los Reyes Católicos, Madrid, 1953, p.600.

A pesar de lo que nos cuenta Bernáldez, dentro del colectivo judío había de todo, como en botica: ganaderos, agricultores, artesanos, mercaderes, médicos, rabinos, recaudadores de impuestos para la Corona, etc.. El pueblo judío era un pueblo culto, tenía conocimientos dinerarios, crediticios y eran magníficos gestores.

Pero, ¿qué impronta dejaron los judíos en Cornago?

1.- Tenemos un barrio (actual Cerrillo), conocido desde tiempos pretéritos como Barrio de Judea, a la sombra del castillo y del amparo señorial. Desconocemos cual era la extensión de la aljama y dónde se encontraban sus límites, quedando solamente  algunos vestigios y documentos tardíos que hablan de que la misma se encontraba amurallada. A finales del siglo XV un centenar de judíos vivían en la aljama cornaguesa.

2.- A mediados del siglo XI, existen algunos documentos en los que se refleja la existencia de comunidades hebreas en La Rioja, como un sector minoritario en el conjunto de la población (entre un 5 y un 15% del total), documentos que se incrementan a partir del siglo XV, donde se tiene constancia de una judería en Cornago, así como en otras poblaciones próximas, tales como Arnedo, Calahorra, Cervera del Río Alhama, Alfaro, Logroño, Tarazona, Tudela…

Dentro de este apartado quiero referir el curioso testimonio de Salomón Leví (vecino de Soria) que en un procedimiento inquisitorial dice así:  “E dixo que puede aver diez años que estando este testigo en la villa de Cornago, dezían por la villa que Pero Ruyz, clérigo, que fue su padre judío, auía fecho cauañuelas en la pascua de las Cauañuelas, e que ese testigo como lo oyó decir, por ver si era verdad, pasó por la puerta de Pero Ruyz e miró e vyó cómo tenía los sazes (sauces) tendidos sobre varas, de pared a pared, segund que los judíos suelen hazer las cabañuelas en la dicha su pascua.”

Parece que el relato hace referencia a la fiesta de los judíos “Sucot”, de origen bíblico y una de las más importantes del judaísmo, llamada la Fiesta de las Cabañas o  de los Tabernáculos, que se celebra a lo largo de 7 días, del 15 al 22 de Tishrei, y 8 días fuera de Israel,  que rememora las circunstancias del pueblo judío por el desierto, y la precariedad de sus condiciones materiales simbolizada por el precepto de morar en una cabaña provisoria o sucá.

     Siguiendo con la cuestión documental, el primer señor de Cornago fue: Juan Martínez de Luna y Gotor, hermano de Pedro (1328-1424), que posteriormente llegó a ser Benedicto XIII (Papa Luna) promulgó la constitución “Etsi doctoribus gentium”, por la que se prohibía la posesión del Talmud y de cualquier otro libro contrario a la fe cristiana y se ordenaba a los obispos realizar visitas anuales a las aljamas. El historiador Enrique Cantera Montenegro,  en su estudio sobre la aportación hebrea a la sociedad riojana medieval, dice: “…Aunque no se conservan datos documentales que permitan asegurarlo de forma concluyente, todo hace suponer que en el siglo XV las aljamas de….Cornago…, entre otras comunidades hebreas riojanas, dispondrían de un talmud torah.”

 No seré yo quien desmienta al historiador, pero si el Papa (o antipapa) había prohibido el Talmud y ordenaba a los obispos realizar esas visitas o inspecciones a las aljamas, de existir esos libros y textos, a lo mejor estaban ocultos o bajo cuerda. Por otro lado, en esas fechas faltaba todavía algún tiempo para la proyección y el avance  que supuso “la imprenta”. Así mismo, no me sorprendería nada que como forro de algún incunable apareciese (como ya pasó hacia el año 1929 en Calahorra), algún texto hebreo de cierta relevancia. Por si acaso, no se os ocurra tirarlo a la basura…

3.- La toponimia cornaguesa también nos da muestras del pasado judío. El Padre Manuel Ovejas S.P. hace referencia a una sentencia del año 1543, dictada en Valladolid, que dispuso que D. Álvaro de Luna abandonase el terreno de pasto denominado: “El Osario de los Judíos” y se dedicase a común aprovechamiento. Aunque en la actualidad no se recuerda ningún lugar con ese nombre, no conviene olvidar que en el Barrio de Judea, junto a la Iglesia de San Blas, fueron descubiertos algunos restos óseos, como Solano Antoñanzas dejó testimonio documental y gráfico en su libro: “Etnología de la villa de Cornago y Valdeperillo”, lo que nos podría dar alguna orientación o referir alguna pista del lugar o la zona a la que evoca (todo ello en el caso de que dichos huesos, a saber Dios dónde andarán, pudieran corresponder a algunos de esos  judíos).

4.- Las tradiciones: como la “Quema de los Judas” que es casi idéntica con la existente en Alfaro (donde también existe testimonio documental de una judería) y que es considerada actualmente como Fiesta de Interés Turístico Regional, según BOR número 85, de 25/06/05. Pero además se da la coincidencia de que algún Señor de Cornago también lo fue de Alfaro. No sólo en La Rioja, también en otras provincias e incluso en otros países existe esta tradición de la quema de los muñecos de paja el Domingo de Pascua o de Resurrección. Algunos ven simbolizado en ella la quema de Judas (el discípulo traidor), que también era judío; otros aprecian en ella vestigios inquisitoriales, aunque personalmente, me inclino por la hipótesis de ese “odio” o “rechazo” a lo judío. Esta hipótesis la fundamento en los siguientes aspectos:

- A veces, en un mismo pueblo, se queman varios de estos muñecos (Judas, era uno sólo). En Alfaro,  en algunas ocasiones cerca de un centenar.

- En ocasiones se queman por parejas: judas y judesas (muñecos que representa al varón y a la mujer) e incluso a veces a la prole.

Ese rechazo a lo “judío” se materializa (consciente o inconscientemente) en esas expresiones que hacen referencia a lo malvado, perverso, traidor, aunque a veces, con menor intensidad se refiere a las travesuras infantiles: “Eres un judío, judío más que judío, no haces más que judiadas, eres un judas…”. Resulta significativo en Cornago que el paso de Semana Santa de la flagelación de Cristo, se identifique como el “paso de los judíos”, cuando claramente la indumentaria de los que azotan es romana.

Merece también reseñar: “Los Boteros”, toda una tradición que ha llegado hasta nuestros días y que podría recordar algún paralelismo con figuras o elementos revestidos de autoridad para recaudar los impuestos para la Corona y sus Señoríos. El vistoso y rico vestuario que denota cierto nivel o clase social; el pellejo (lugar donde se almacenaban el vino y aceite); el simbolismo del golpe o cachiporrazo contra la población que podría simular, de algún modo, las cargas tributarias que debía satisfacer el pueblo a sus Señores (que por cierto vivían como señores), aunque no siempre se comportasen como tales.

5.- Dudas y más dudas: En el año 1750 se introdujo en Cornago el paso de las Doce Tribus de Israel. ¿Cómo debe entenderse la introducción de este paso en esta fiesta religiosas?, ¿es homenaje al recuerdo de  los judíos?, ¿es reconocimiento a su labor?, ¿tal vez la implantó o promovió alguno de los conversos que quedaron?, ¿fue entonces cuando en Cornago se cayó en la cuenta de que Jesucristo era judío?...

Y esta gente, ¿qué comía?

En cuanto a carnes, preferían el carnero castrado (referencias históricas a las propiedades  y excelencias de nuestros carneros), y entre las aves del corral, a la gallina. Tenían sus propias normas para la matanza y desangrado de animales, con arreglo a sus prescripciones religiosas. Cocinaban con aceite y no guisaban con manteca o tocino y en casi todos los guisos incluían los vegetales (alimentos puros por tener su origen en el Paraíso). El cerdo, la liebre y el conejo, eran considerados alimentos impuros e ilícitos. Mezclar unos con otros convertía automáticamente el alimento en impuro, por el simple contacto. Como bebida, se encuentra en un lugar primordial el vino judío o judiego (kasher), que intervenía en sus ceremonias y aportaba sus buenas calorías a este sector de población. En cuanto a los postres se sabe que utilizaban la almendra y está documentado que los hormigos también es un plato de la cultura hebrea.

¿Y cuando se fueron?, ¿cuántos se marcharon?, ¿a dónde?,¿qué pasó con los que se quedaron?

El Edicto de Expulsión de los Judíos fue dado en Granada, firmado por los Reyes Católicos el 31 de marzo de 1492, dándose el plazo de 3 meses para que abandonaran sus tierras, en el caso de que no se convirtiesen y fuesen bautizados.

Algunos se convirtieron, otros permanecieron fieles a su religión, otros simularon convertirse, un buen puñado de ellos se fue y en su triste y difícil peregrinar,  decidieron convertirse y regresar nuevamente a sus tierras. Los que han estudiado este fenómeno en el conjunto total de lo que hoy es España, dependiendo del grado de imparcialidad, han realizado estimaciones que pueden ir del tanto al duplo o al cuadruplo (o sea, para unos se fueron 100.000 personas y para otros 400.000).

Los más probable es que muchos de ellos, debido a la proximidad se fueran al vecino Reino de Navarra, existiendo constancia documental de una judería muy importante en Tudela con personajes muy sobresalientes.

Los que se convirtieron o simularon convertirse, permanecerían en Cornago y seguro que por mucho tiempo en el punto de mira de la Santa (¿?) Inquisición, mezclándose poco a poco con el resto de la población, a la vez que iban  asentándose en la  antigua aljama nuevos habitantes cristianos.

 Y ya termino este artículo, suculento como un buen plato de "judías",  diciendo que también resulta apasionante bucear este verano por las  aguas turbulentas de nuestra aljama o judería. Os invito a que os deis un chapuzón en ellas.

¡Shabat Shalón!

 

 


5/Ago/2006

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